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domingo, 15 de noviembre de 2009

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EL PRESENTE TRABAJO CORRESPONDE AL CAPITULO IV
DEL LIBRO: "BARAHONA, ENTRE LA CAÑA Y EL CAFE",
DE JULIO GÓMEZ F. (Pendiente de publicación).


LOS HATOS GANADEROS Y AGRICOLAS
MARCAN EL GÉNESIS DE LA ECONOMIA DE BARAHONA.


“Desde la factoría, la gran chimenea simulaba un centinela colosal, en misión pregonera de que el sur se había incorporado al incipiente desarrollo económico dominicano, con el aporte del ingenio azucarero más moderno y de mayor producción de aquel tiempo”. Federico N. Cuello L. “Senderos de Barahona).

Podría decirse que los primeros elementos con los que se inicia la economía de la provincia de Barahona, no son los cortes de maderas, como lo plantean algunos historiógrafos locales, sino que más bien los constituyen los hatos ganaderos y agrícolas. Los mismos tuvieron pues su nacimiento en la zona en los primeros años del siglo XVIII. Muchos de esos hatos se hallaban al principio diseminados en áreas geográficas que hoy forman parte de la provincia, especialmente en el Rincón, (hoy pueblo de Cabral), y en lugares que hoy se conocen como los poblados de El Peñón, Fundación, Pescadería, La Hoya, Hato Viejo, El Cachón y otros.

Un dato similar lo consigna el investigador Luís E. Gómez Alflau en su libro “Ayer, o el Santo Domingo de hace 50 años”; dice: “A mediados del siglo XVIII ya había más de 50 hatos en el este, cuyos terrenos se habían convertido en sitios comuneros. En el sur los hatos de Peñón, Hato Viejo (en la común de Barahona) y Cristóbal, en la actual Común de Duvergé, para mencionar sólo algunos, se habían convertido en los sitios comuneros en 1756”

LAS MONTEADAS

Pero concomitantemente con los hatos ganaderos y agrícolas en la zona de a lo que hoy es la provincia de Barahona, existía una forma especial de los primeros vivientes de la zona subsistir. Se trató de las conocidas monteadas y monterías.

La monteada o montería fue quizás, desde mediados del siglo XIX, una de las primeras actividades empleadas como mecanismo o recurso de subsistencia por los primeros moradores de Polo y de otros lugares pertenecientes al actual territorio de Barahona. A ella recurrían y con la cual se ganaban la vida, la mayoría de los moradores de aquellos lejanos años. Estos se dedicaban a cazar abundantes animales alzados en los montes y sabanas, sobretodo cerdos, chivos y vacas, que existieron en cantidad en la zona en esos años. Dichos monteadores obtenían también miel de abeja en abundancia, depositadas en los troncos de los árboles y en las laderas rocosas de las montañas.

Tanto la miel como la propia cera extraída de las colmenas, los monteadores solían ir a negociarlas al pueblo de Cabral y de Barahona, con lo cual obtenían recursos para adquirir otros bienes para su subsistencia cotidiana. Es por ello que se le consideraba a esta actividad como una parte importante de la realidad económica del poblado de Polo, de Cabral, de las zonas costeras (Petit-trou, Paradís y otros) de la misma provincia.

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